Araceli siempre tuvo muy buena mano para la cocina. En el último año ha mejorado la técnica. Araceli tiene también manos y dedos de pianista. Imparte música en institutos y defiende a diario una comanda sencilla, bien elaborada, con materias primas de siempre. Desde el cocido al risotto de setas, pasando por la fideuá y la paella. Pone 'pies y cabeza', un plato que convence por su textura, gelatina y terneza, armonía cerdo-vaca y suavidad de una salsa conjuntada nada pesada. Y el bacalao, y el cordero con higos. Y todo lo demás... solomillo, cocido y entrecot. Entre los postres, pudin de manzana, casi como en casa, si no fuera porque Araceli se ha preocupado de dominar la técnica para dar de comer en un restaurante familiar, pequeño y anclado en la casa de su abuelo, edificio que sigue con el mismo nombre del siglo pasado, La Casa de la Morena, situado en pleno centro de la localidad de Lorenzana, y que no hace honor a su rubia propietaria y jefa de cocina.

 

   
PRODUCTO DE LA HUERTA
Restaurante: Casa de la Morena (Lorenzana, León). Menú degustación: Cocina familiar con toques modernos, basada en productos de la tierra. Visitas nocturnas a la catedral: hasta septiembre (fines de semana). Teléf.: 987 580 183
 
Este restaurante que no ha cumplido dos años ya se ha hecho un hueco entre los situados en la franja de precio entre los 25 y los 35 euros, si no nos pasamos con el vino. Hasta aquí el argumento de un restaurante y una cocinera que toma comanda y cocina, recibe y despide, y que tiene claro que le gusta lo que hace, le divierte cocinar, atender, servir y que su clientela disfrute en la mesa. Y esto se nota en el trato y en el ambiente. Pero hay más. Estos días la Catedral de León, la 'pulchra leonina', ese descomunal monumento religioso, icono de los leoneses, abre por la noche. Los visitantes, tras la cena y 10 minutos de coche, se dirigirán a la seo para sumar un nueva sensación: la belleza de las vidrieras vistas desde dentro, sin luz. Esta iniciativa, enmarcada en El Sueño de la Luz de la catedral, se aprovecha para mostrar el interior del edificio desde la plataforma que abre de noche, los viernes y los sábados hasta septiembre, en visitas de 45 minutos y grupos reducidos. Es el segundo postre, mucho más que un chupito, lo que propone Araceli a su comensales y amigos de fin de semana.